Hay rostros que ya conocemos de memoria. Viven en millones de pantallas, en portadas, en titulares. Aquí no son titular: son forma y color. Mi estilo cubista y expresivo fragmenta lo que la cámara captura entero: un ojo se vuelve geometría, el cabello se convierte en planos de color, una expresión se descompone en líneas que revelan algo más que una foto. No retrato a las personas — retrato lo que representan, lo que proyectan, lo que somos capaces de ver en ellas. Iconos reinventados es una colección de retratos digitales donde la fama se disuelve y queda lo humano. Cada pieza es un diálogo entre el rostro público y mi manera de verlo: lo reconocible se rompe para que lo esencial aparezca.











